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Tarot

Sexismo en Rider-waite-Smith

En el tarot tradicional (Rider-waite-Smith) hay varias formas de sexismo que operan de fondo. Para empezar, los hombres son la neutralidad; figuras como el mago, el ermitaño o el colgado no están marcadas por su masculinidad, simplemente son tomadas —en su declinación masculina— como “humanos neutros/estándar”. Por contraste, todas las figuras declinadas en femenino (que son las menos) están muy marcadas por la feminidad. Es por este motivo que en mi baraja he usado, por un lado, más términos despersonalizados (la inocencia, la soledad…) y, por otro, declinaciones neutras.

A su vez, ya no en las cartas en sí, sino más bien en las lecturas y los significados tradicionales de las cartas se apela bastante a “lo femenino” y “lo masculino”, asociando lo primero con lo suave, el cuidado, la emoción, el cuerpo, la naturaleza, etc. y lo segundo con lo directo, los proyectos, la lógica, la mente, la “civilización”, etc. Vamos, los estereotipos que todes conocemos.

Hasta aquí no tengo grandes quejas en realidad; podemos comprender que estos rótulos (“femenino” y “masculino”) se refieren únicamente a esos conglomerados de ideas. Podemos usar esos términos para referirnos únicamente a estas nubes de conceptos que manejamos todes, sin por ello asociarlas siempre a ciertas personas y a otras no. El gran problema (y el peligro), en mi opinión, no es que existan estas ideas de la feminidad y masculinidad, sino asociarlas siempre y solamente con las mujeres y la masculinidad siempre y solamente con los hombres —ignorando todo el abanico de formas en las que las personas existimos y florecemos fuera de esta norma.

Sin duda, el hecho de que, en las barajas tradicionales, siempre sean mujeres las que representan los arcanos femeninos y hombres los que representan los arcanos masculinos alimenta esta tendencia a esencializar los géneros e ignorar la existencia de la gente no-binaria. Pero podemos jugar con estas representaciones, o incluso burlarlas.

Me gusta la forma de leer la masculinidad y la feminidad en la astrología y siento que la podemos traer al tarot. En astrología, el uso de estos términos tiende menos a esta asociación directa de las mujeres con lo femenino y de los hombres con lo masculino. Lo “femenino” y lo “masculino” se asocian con elementos; los elementos masculinos son el aire y el fuego y los femeninos la tierra y el agua. De esta manera, una persona tendrá más características femeninas o masculinas según los elementos que rijan sus signos astrológicos principales, de forma que el grado de feminidad y masculinidad es independiente del género de la persona y, muy probablemente, todes tendremos aspectos tanto de lo uno como de lo otro.

Ahora bien, claro está que esta forma de comprender “lo femenino” y “lo masculino” tampoco se libra del todo de ser machista si —como vemos en muchas lecturas tradicionales— los elementos femeninos (agua y tierra) se leen como malos o inferiores a los elementos masculinos (aire y fuego).

Si pretendemos no ser machistas al leer las cartas, tendremos que dejar de pensar que lo luminoso es siempre mejor que lo oscuro; que lo lógico es mejor que lo emocional; que la certeza es mejor que la intuición o que la pasividad es siempre peor que la actividad.

Por ejemplo, en las lecturas tradicionales de la luna y del sol (siendo femenina la luna y masculino el sol) la carta de la luna es considerada mal augurio en la medida en que alude a cosas que no se ven a simple vista y la carta del sol es leída como maravillosa en la medida en que alude a lo luminoso. En este tipo de instancias, simplemente os animaría a cuestionar nuestras prioridades y hasta qué punto cala la supremacía de lo masculino.

Estas formas más sutiles de machismo aparecen en muchas guías de lectura de cartas; entonces hay que estar espabiladas y compartir nuestras irritaciones con otres tatoristes para cuidarnos de oponer un poco de resistencia al menosprecio de lo femenino y a la glorificación de lo masculino. Estoy continuamente buscando lecturas alternativas (o imaginería alternativa) de las cartas, especialmente si reconocen y sortean formas de sexismo. Entonces, por favor, si alguna persona leyendo esto tiene una espinilla clavada con alguna carta, compartamos.

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